jueves, 10 de octubre de 2013

Paciencia 09/10/13

Se nos pide paciencia en una época en la que todo es cada vez más urgente y más inmediato. Cualquier noticia al otro lado del mundo tarda minutos en llegar a nosotros, y seguimos su evolución al instante. Se suele decir que la Guerra del Golfo de 1990 fue la primera guerra en directo, y desde entonces el directo lo es cada vez más para nosotros, con el acceso continuo a internet que tenemos. 

Seguimos en directo la evolución del paro y se nos pide paciencia para ver como deja de aumentar. Seguimos en directo el empeoramiento de la economía y nos dicen que ya empieza a mejorar, pero que tenemos que ser pacientes para ver su reflejo en la vida diaria. Seguimos en directo los casos de corrupción en los partidos políticos y se nos pide paciencia para ver encarcelados a los culpables. Seguimos en directo incomprensibles casos de asesinato que nos conmocionan y se nos pide paciencia para escuchar las condenas, cuando nos van presentando las pruebas en directo. Seguimos en directo guerras y masacres en algunos países y no se nos pide ni paciencia, porque los gobiernos poderosos solo actúan cuando tienen intereses de por medio, y para dejar los países peor al salir que al entrar (Irak, Afganistán, Libia). 

En resumen: seguimos en directo como asfaltan la calle con máquinas de última generación, y se nos pide paciencia porque lo hacen al ritmo de empedrado manual.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Esperando al gallo 08/10/13

Nuestra vida diaria no es tan emocionante como nos gustaría, y hasta los que tienen un trabajo que les gusta, que tienen doble suerte por tener trabajo y por disfrutarlo, sufren en algún momento al pensar que mañana al despertar será igual que hoy, e igual que ayer. Lo cotidiano suele ser aburrido porque suele terminar siendo repetitivo, y por mucho que nos guste nos puede terminar cansando. Necesitamos buscar actividades distintas que nos saquen de lo cotidiano y nos entretengan, haciendo que nuestra mente se active por pensar en cosas nuevas, eso nos ayudará a que también esté activa en nuestra vida diaria, porque cuando nuestra mente hace siempre lo mismo se duerme. Hay momentos en los que estamos tan dormidos que ni nos damos cuenta ni nos importa, y nos quejamos de nuestra vida sin pensar que somos cada uno de nosotros el que tiene que sacarnos de ese sueño que es estar dormidos para recuperar ese sueño que es imaginar una vida mejor. No hace falta buscar una vida fantástica o de película, porque en la mayoría de los casos nos será tan lejana que nos llevará a la frustración por no poder alcanzarla, aunque si alguien quiere coger sus ahorros e irse a enseñar buceo en Tailandia, nunca es tarde para planteárselo. Nos basta con mirar el mundo que nos rodea de una forma distinta y disfrutar de él. Podemos leer, escribir, hacer deporte sólo o además disfrutarlo con amigos, pasear y conocer nuestro entorno, hacer manualidades como pintar o hacer punto... Hoy tenemos en internet una fuente de conocimientos casi gratuitos impresionante, de mucha gente que los comparte con nosotros de forma desinteresada con la que aprender a hacer cualquier cosas que nos guste. No podemos estar esperando  a que el gallo nos despierte, hay días en los que tenemos que despertar nosotros al gallo.

martes, 8 de octubre de 2013

Una de miedo 07/10/13

Por mi trabajo visito muchas casas y eso me lleva a vivir situaciones de lo más variopintas. En muchas ocasiones lo hago solo, lo que puede convertir las visitas en momentos para recordar, o para intentar olvidar. Hay casas que parecen sacadas de una película de terror, y momentos en los que pienso que si yo viera una película en la que saliera alguien como yo paseando por una casa como esa pensaría que cumple con todos los tópicos del cine de sustos y muertes, y que sería el siguiente en morir.

Hay casas en las que la puerta pesa tanto y es tan antigua que roza el suelo y cuesta abrir para entrar, y para salir. En las que el suelo de madera cruje al pisar y el eco vuelve de varias direcciones, ocupando el silencio con ruidos inexplicables. En las que las persianas están rotas y sólo dejan entrar la luz por pequeños agujeritos que dan forma de líneas blancas al polvo flotante. En las que de los techos caen restos de madera carcomida justo al pasar por debajo. En las que las telarañas parecen algodón de azúcar, y se pegan a la cara al pasar por cada puerta y pasillo. En las que hay figuras de vírgenes dolientes presidiendo el salón, con los colores borrados por la humedad. En las que hay muñecas antiguas del tamaño de una niña pequeña con el pelo cardado de tanto peinarlas, acostadas sobre camas combadas por el peso de los años. En las que la luz está cortada, y hay que guiar el paso con el flash del teléfono móvil, haciendo fotos a lo desconocido y dejando más sombras que luces. En  las que intentas ir pegado a la pared para protegerte del frío que notas en la espalda. En las que las escaleras siempre tienen un espejo a la vuelta. En las que las palomas juegan contigo al ratón y al gato, y las oyes pero nunca las ves. En las que si se te cae el bolígrafo y rueda por el dormitorio, no vas a agacharte a buscarlo, porque supondría tener que levantar la colcha y comprobar qué hay debajo de la cama. En las que hay armarios con las puertas entreabiertas y dentro solo se ven bolsas de basura. Y en las que para colmo, cuando cruzas una puerta en el fondo de la casa, en la última planta bajo el tejado, encuentras una silla de ruedas en mitad de una habitación, mirando hacia la ventana. Y piensas que tienes que volver atrás, recorriendo de nuevo toda la casa y dejando atrás todo lo que has visto, y lo que no has visto pero has imaginado, y tendrás que volver a arrastrar la puerta para salir, mientras notas como te miran desde las paredes las fotos antiguas, metiéndote prisa. La realidad siempre supera a la ficción.


lunes, 7 de octubre de 2013

Bajar del columpio 06/10/13

Los dos niños llevan en el columpio desde hace décadas, y aunque siguen teniendo cara de niños su vejez se ve en forma de óxido, abolladuras y polvo. Dejaron de moverse cuando los verdaderos niños de la casa se hicieron mayores y se bajaron por última vez del balancín, pero éstos son de lata y no pudieron hacer lo mismo quedando atrapados para siempre. En su caso se quedaron quietos, con la esperanza de que algún otro niño llegara para darles vida, pero los siguientes que llegaron tenían juegos más modernos con los que entretenerse, y fueron colocados en la misma estantería en la que siguen hoy, sobre libros de lenguaje anticuado y páginas amarillentas en el desván de los viejos recuerdos, donde se guardan los objetos que no se van a volver a usar pero cuyo valor sentimental impide tirar a la basura. Llevan tanto tiempo proyectando la misma sombra de la misma bombilla sobre la misma pared que ya ha quedado grabada. Grabada la sombra sobre la pared y grabado el recuerdo en la mente del niño que un día inventó historias con el juguete. Los recuerdos no tienen precio, como tampoco lo tienen los objetos que formaron dichos recuerdos y que son parte de nuestra historia. Todos tenemos nuestro columpio de lata, en la mayoría de los casos guardado sólo en nuestra mente, ya que nuestro desván se quedó pequeño un día, y nuestro columpio desapareció. Vale la pena buscar en nuestro recuerdo esos momentos en los que éramos felices con tan poco, y preguntarnos por qué nos bajaríamos aquel día del columpio para no subir más.

domingo, 6 de octubre de 2013

Enemigo a las puertas 05/10/13

Es de noche, y el terror eriza la piel al escuchar como el enemigo sobrevuela el cielo. Conciliar el sueño es imposible al saber que alguien vigila desde arriba buscando el momento adecuado para atacar. Tumbados sobre la cama nadie ocupa su mente en intentar dormir, si no en intentar descubrir la situación exacta del enemigo, que con sus medidas de camuflaje pasa casi inadvertido. Solo un ligero zumbido que cruza la habitación desenmascara la ingrata presencia, que intranquiliza hasta la locura. Pasan las horas y el enemigo parece haber desaparecido, pero nuevos zumbidos vuelven a despertar a los desesperados habitantes de la casa, que ya no saben diferenciar el miedo en el sueño de la realidad. Alguien se queda quieto marcando en su mente las trayectorias que leen sus oídos, dibujando un mapa de las posibles situaciones del extraño. El visitante se acerca demasiado en un exceso de confianza, esperando poder atacar ante la pasividad de los que cree durmientes. se posa en un tobillo, en un lugar en el que nota el latir de la sangre a flor de piel, esperando darse un festín. Un segundo después, en un ágil movimiento, una rápida mano golpea el tobillo justo en el lugar donde se encontraba el mosquito, dejando una pequeña mancha de sangre. Las heridas de la batalla nocturna son varios picotazos repartidos por el cuerpo y una mano marcada en rojo en la pierna, pero el vencedor se queda dormido por fin, con una sonrisa de victoria en los labios.



Seis siglos de Feria (Zafra) 04/10/13

Los ganaderos se empezaron a reunir en la Feria del ganado de Zafra cuarenta años antes de que los Reyes Católicos reconquistaran Granada y Colón desembarcara en América, que se dice pronto. Llegados desde los cuatro puntos cardinales traían sus mejores animales, vendiendo y comprando sementales o hembras de cría con los que iban seleccionando los ejemplares que mejor se adaptaban a sus necesidades. Hablo de que la gente ya negociaba con el ganado igual que se hace hoy día en la misma Feria y en el mismo Zafra, antes de que España fuera España, y no han dejado de hacerlo desde entonces, hace ahora 560 años. La feria ha evolucionado en todo este tiempo, y ya no solo reúne a ganaderos y animales, aunque éstos siguen siendo el alma de la fiesta. Cerdos, vacas, caballos, ovejas, cabras, y aves de todo tipo son expuestas, participan en concursos de belleza, son vendidas y sobre todo observadas, convirtiendo el recinto en un zoológico de animales domésticos en los que los adultos disfrutan igual que los niños. Durante una semana, la feria ganadera también es feria de disfrute, con casetas y atracciones, y feria de muestras con maquinaria, vehículos, herramientas, alimentos, ropa y todo lo que se puede vender y comprar. Cientos de miles de personas la esperan cada año fieles a la tradición y a la historia, demostrando la importancia que sigue teniendo en esta tierra la conservación de las tradiciones, y sin duda la vinculación que seguimos teniendo al campo en un sociedad actualmente tan tecnológica y tan distinta a la de hace seis siglos. Dentro de seis siglos habremos cambiado mucho más, pero deseo que nuestros descendientes se sigan reuniendo en Zafra a disfrutar de la feria, tal y como lo hacemos nosotros.
 

viernes, 4 de octubre de 2013

Hacer pan 03/10/13

Desde que un Ayuntamiento decide declarar un suelo como urbanizable hasta que hay gente viviendo en las casas que se construyan sobre esos suelos pueden pasar diez años. Entre coordinación y acuerdo entre los propietarios, proyecto de parcelación, de urbanización, aprobaciones municipales, ratificaciones regionales, periodos de exposición pública, correcciones, obras de urbanización, proyectos de edificación, licencias y obras de edificación, perfectamente podemos hablar de un plazo como ese. Eso quiere decir que alguien pudo empezar un trámite como éste en el año 2000, y que al llegar la crisis en 2008 se podía encontrar acabando la urbanización o empezando a construir las viviendas, es decir, toda una ruina después de tanto tiempo y dinero invertido. Así nos encontramos hoy con urbanizaciones repartidas por toda España con calles que no van a ningún sitio y farolas que iluminan solares vacíos, o algunos tristes edificios en medio de la nada, como perdidos en el desierto. Llegarán tiempos en los que esos solares se llenen de mas edificios porque la gente los necesite, pero mientras están en manos de desalmados ladrones que roban todo lo vendible y del paso del tiempo, que no perdona ni a las piedras. La pena es que cuando se necesiten estas calles para nuevas personas en busca de nuevas vidas, casi habrá que hacerlas de nuevo. Es muy fácil a burbuja pasada pensar que esas calles y esos edificios vacíos se construyeron de más, pero es bueno saber que hacer calles no es como hacer pan, que teniendo la harina está hecho de un día para otro, porque teniendo la tierra los edificios tardan mucho en construirse, mucho más de lo que parece.

Talento 02/10/13

Para ser bueno en cualquier campo se necesita trabajo, mucho trabajo, pero en algunos además se necesita talento. En el arte por ejemplo se necesitan ambas cosas, y alguien sin talento no será nadie por mucho empeño que ponga, porque el arte no se aprende. Se nace con él y se fomenta con trabajo duro, pero por mucho que trabajes si no has nacido para ser artista no lo serás. Uno se imagina a Velázquez de niño haciendo garabatos con carbón en una pared, y años mas tarde pintando Las Meninas durante meses de concienzudo perfeccionismo. Talento y trabajo. Igual podemos imaginar a Miguel Ángel lanzando el martillo contra la estatua de Moisés, al que solo le faltaba hablar después de un tiempo infinito siendo esculpido en mármol. Trabajo y talento. Por desgracia las cosas han cambiado mucho en el mundo de arte, como dice un gran amigo: "el arte contemporáneo, ese mundo lleno de sinvergüenzas". Que no me intenten vender la moto con que lo que se hace hoy día es arte como el de los ejemplos de atrás cuando no lo es. Hemos llegado a un punto en el que con tal de sorprender se llama arte a un montón de escombros o un lienzo en blanco, y esto me recuerda demasiado al cuento del rey desnudo, y aquí pocos se atreven a levantar la voz como lo hizo el niño. Hoy no se requiere ni talento ni trabajo para ser artista, aunque hay muchas excepciones con con artistas como los pintores Antonio López o Eduardo Naranjo, que son contemporáneos que no hacen pintura contemporánea. Pensándolo mejor se sigue necesitando mucho talento y trabajo para ser artista, aunque sea solo para convencernos de que lo que nos venden es arte.
P.D: la foto es una escultura del Papa Juan Pablo II.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Embalses y bañeras 01/10/13

Los embalses empiezan a llenarse o empezarán pronto, porque a lo mejor las últimas lluvias de la semana y primeras de la temporada no han dado para llegar hasta ellos y se han quedado empapando el campo. En España los ríos están muy secos en verano, llenos en invierno y desbordados cuando hay tormentas, y eso tiene algo que ver con la forma que tiene de llover aquí, así que a alguien se le ocurrió que ésta era una tierra idónea para llenar de embalses, evitando así inundaciones y guardando el agua para momentos de sequía. Empezaron los romanos con obras como Cornalvo o Proserpina, que abastecían de agua Emérita Augusta y que siguen funcionando casi dos mil años después. Franco se tomó muy en serio continuar esta empresa, llenando España de pantanos mientras la llenaba de otras costumbres del Imperio Romano, como la forma de gobernar de caudillo y el saludo romano, pero al menos lo de los pantanos fue una buena idea y hoy solo quiero hablar de ellos. La construcción de embalses, como cualquier interacción del hombre con la naturaleza tiene muchas cosas buenas, pero también cosas malas. Al romperse la continuidad en los ríos los peces quedan aislados por zonas, sin libertad para reproducirse; al usarse el agua para regar o beber, llega mucha menos a la desembocadura afectando a la salinidad y formación de deltas y estuarios; al inundarse grandes superficies de terreno, perdemos pueblos, lugares históricos y miles de hectáreas de campo... En compensación controlamos mucho más las inundaciones, guardamos agua para momentos de sequía y convertimos en regadío miles de hectáreas de secano, por lo que parece que salimos ganando, aunque cualquier beneficio supone un coste. 

Abrir un grifo y que salga agua es casi un milagro que pocas veces nos paramos a valorar, y lo debemos a que tenemos embalses y ya no dependemos de ir con cántaros a la fuente, que ya sabemos como terminan los cántaros de ir a la fuente. Aun así el agua de los embalses tampoco es infinita y basta un año seco para casi vaciarlos, así que seamos responsables cada vez que abramos un grifo y pensemos las cosas dos veces antes de llenar la bañera, que aunque los romanos se bañaban y no se duchaban, eran muchos menos que nosotros para repartir el mismo agua.

martes, 1 de octubre de 2013

Nubes de cambio 30/09/13

El Otoño llegó hace pocos días y ha tardado menos en traernos las primeras lluvias. Por ahora no ha llegado el frío, pero nos queda mucho por delante y hace nada estaba escribiendo cada pocos días desde la piscina o desde la playa, así que no queramos correr tanto. Lo que sí han aparecido son las primeras nubes, y es que sin ellas no habría lluvias. Esas nubes nos regalan atardeceres fantásticos, en los que filtran y reflejan el sol de mil maneras y colores, gracias a esas formas que cambian por segundos en el cielo y atrapan nuestras miradas. Son nubes de cambio. Y es que los años en realidad empiezan ahora, entre septiembre y octubre, y no en enero. Ahora se empiezan a contabilizar el año agrícola e hidrológico, comienzan los cursos escolares y laborales o las ligas deportivas. Nubes de cambio en días de cambio, que aunque son los mismos cambios de todos los años, siempre nos cogen a contrapié.