lunes, 16 de junio de 2014

800 pesetas 26/05/14

Con la llegada del Euro nos saturaron con una campaña que nos advertía de tener cuidado con el redondeo. Nos explicaban una y otra vez el redondeo de céntimos para que aprendiéramos a mirar por el céntimo igual que antes mirábamos por la peseta, pero lo que nos encontramos en poco tiempo fue un redondeo más gordo y muchas cosas pasaron de costar cien pesetas a un euro. De nada vale hacer una campaña así entre los que pagan y no tienen más remedio que seguir pagando lo que les pidan.

Ya hace doce años desde que empezamos a pagar todo en euros, o visto de otra forma, sólo hace doce años, porque visto como han cambiado los precios en este tiempo bien podía haber pasado medio siglo. Cuando uno encuentra referencias de precios en pesetas de antes del cambio de moneda, se puede sorprender porque no hayan traducido los precios y sobre todo si no los han cambiado. Un menú a ochocientas pesetas supone un menú a cuatro euros con ochenta y un céntimos, cuando ahora es difícil encontrar un menú del día por menos del doble de eso. Todo se ha encarecido en este tiempo, y muchas cosas han duplicado su precio, pero los sueldos no son el doble de hace doce años, y casi podríamos decir que el paso por esta crisis los ha podido llevar de vuelta a dos mil uno o más allá. 

El cartel de un restaurante con los precios en pesetas no da mucha confianza, y puede pasar que tuviera que cerrar hace mucho tiempo o que acopiaran comida hace doce años y la hayan ido sacando del congelador poco a poco, algo que da menos confianza que encontrarlo cerrado. A lo mejor es sólo una forma de hacer publicidad, para que la gente diga: "Vamos a comer al del cartel de las ochocientas pesetas".

P.D.: La foto me la envía mi hermano, que después de comer allí me dice que lo mismo la comida llevaba hecha desde dos mil uno.

jueves, 12 de junio de 2014

Fútbol y banderas (II) 24/05/14

Ayer empecé hablando de fútbol y hoy voy a seguir, aunque no de fútbol directamente, si no de lo que implica estos días. No es sobre cualquier fútbol, es sobre la Copa Mundial de Fútbol, que es dónde se juntan los mejores jugadores del mundo defendiendo a sus países, sólo cada cuatro años y sólo durante un mes. Lo de defender a su país hay gente que no lo ve claro, porque hay gente que no está orgulloso de ser del suyo y preferiría ser de otro. Ser de un país no se elige, es como ser de la familia que somos, que ambas cosas nos tocan sin poder decidir, y que haya cosas malas y personas indeseables en nuestra familia no quita que sigamos queriendo al resto, así que lo mismo pienso de mi país. Soy español porque me ha tocado serlo y estoy muy orgulloso de que así sea, así que estaré orgulloso de lo que hagan los jugadores que me representan, siempre que sea digno. Esto no significa que sea un facha, y no creo que simplemente por ser español sea mejor que nadie, pero en España hemos dejado que ciertos grupos se apoderen de los símbolos de todos, hemos dejado que sólo los muy nacionalistas usen nuestra bandera, una bandera que nos representa a todos. Yo lo veo como si en Semana Santa diera vergüenza salir con capirotes blancos sólo porque el Ku Klux Klan los use. Que alguien use un símbolo con un mal fin no invalida el símbolo. Los nazis usan la esvástica desde 1920, pero copiando un símbolo hindú con algunos miles de años de antigüedad.

Yo soy español como podría ser checo, y si fuera checo también estaría orgulloso de serlo. Volviendo al ejemplo de la familia, ser de una familia no significa creer que somos mejores que el resto de familias ni tener que odiarlas, así que ser de un país no tiene que significar odiar a los de otros. Igual que nos afecta más una desgracia en nuestro pueblo que una en un pueblo de china, igual que nos hace ilusión ver a alguien de nuestra región en un lugar a miles de kilómetros, igual que nos sentimos más unidos a nuestro barrio que a otro que está cruzando la ciudad, ser de un país es simplemente tener más cosas en común con un paisano que con los demás por haber compartido historia, cultura, lengua y tradición, pero ya está, nada de odios ni rencores hacia nadie, y el que tenga odios y rencores hacia los nacidos en otros lugares, será un indeseable además de un insensato, porque si conociera un poco nuestra historia vería que pocas cosas son fijas, y los españoles estamos fabricados con la mezcla de gentes llegadas de todas partes, y será cada vez más así. Yo soy de los que piensan que en este mundo debemos estar cada vez más unidos, que las barreras entre las naciones serán o deberán ser cada vez menores, y que está bien que así sea, porque creo que la colaboración siempre es mejor que el enfrentamiento, aunque sea muy fácil decirlo y muy difícil conseguirlo. El enfrentamiento lo dejamos para el deporte como en este caso el fútbol y la Copa del Mundo, donde que no es malo competir por ganar y al día siguiente seguir todos como amigos. ¿Cómo es compatible estar orgulloso de ser español y a la vez esperar un mundo en el que las nacionalidades tengan cada vez menos peso? Pues porque se pueden mantener la cultura y la identidad sin necesidad de estar encerrados tras nuestras fronteras, y porque seremos mejores cruzando las fronteras de los demás y aprendiendo de ellos.

¿Estar orgulloso de ser español y alegrarse cuando gana la selección significa aceptar que todo va bien? No. Yo estoy orgulloso de serlo pero soy muy crítico con mi país porque veo que la educación y la sanidad públicas están cada vez peor, por ejemplo, o que la corrupción aparece allá dónde mires. Salir con la camiseta o la bandera de España no significa estar orgulloso de todo lo que pasa en España, significa estar orgulloso de una parte y luchar por cambiar lo que está mal. Y no hablo de fútbol, hablo de la parte que trabaja y se esfuerza, de la que se levanta temprano y se acuesta tarde, de la que va por el mundo vendiendo nuestros productos o nuestro trabajo. Aquí el fútbol es un símbolo como lo es la bandera.

Una bandera es un trapo, pero que sirve para identificar a todos los que son iguales en algo, y estos días algunos españoles van a llevar un trapo que nos identifica a todos y que esperemos ondee muy alto hasta el próximo trece de julio. Pero una bandera no puede significar exclusión y sólo debería ser correcto usarla en contra de los que tienen una bandera distinta en términos deportivos. El fútbol no es lo más importante para un país, ni lo segundo, ni lo tercero, ni lo cuarto, ni ... ¡qué se yo!. Pero el fútbol da alegría a la gente, y todo lo que sea alegría, bien venido sea.


martes, 10 de junio de 2014

Fútbol y banderas (I) 23/05/14

Se acerca el Mundial de Fútbol para alegría de los futboleros que lo esperamos ansiosos cada cuatro años y para desesperación de los que no lo son, que verán la televisión llena de noticias del Mundial durante un mes, si es que España llega hasta el final. Entiendo que al que no le guste este deporte, tantas noticias sobre él le termine cargando, porque a mí me gusta mucho y no soporto la sección de deportes, o mejor dicho fútbol, de ningún telediario. Son tan pesadas que no las veo nunca, así que, en esta época en la que es tan fácil ver una película por internet o en el cine, les recomiendo que se dediquen a buscar una alternativa antes que cabrearse viendo la televisión. En realidad, lo importante aquí son los partidos, que si todo va perfecto serán siete para España, y si todo va de pena, sólo tres, con lo que quedaremos pronto deseando que llegue el próximo Mundial. A la mayoría de los aficionados nos gusta ver los partidos, y nos importa poco si un futbolista ha tenido que beber tres veces agua durante el entrenamiento, así que tenemos por un lado los que son como yo y sólo ven la acción, y por otro a los que ven cada noticia pensando que la alternativa en televisión no suele ser más interesante que cualquier chorrada que hagan los futbolistas, así que puestos a elegir eligen éstas.

Me gustaría contar un par de cosas, no para convencer a nadie de que empiece a gustarle ver a veintidós tíos dando patadas a un balón, como dicen despectivamente muchos, si no para que al menos entiendan mi afición, y como la mía, la de otros muchos.

El fútbol es diversión, para el que lo practica y para el que lo ve. No es mucho más que eso, y los que lo vemos disfrutamos de él como de escuchar música o ir al cine, porque no sólo vemos fútbol. Como ya he dicho en este mes serán un mínimo de tres y un máximo de siete partidos, (¡ojalá!), que duran noventa minutos, por lo que durante este mes, y en contra de lo que piensen algunos, tenemos tiempo de seguir haciendo nuestra vida normal. Los que tenemos trabajo seguiremos madrugando para cumplir con él, los que no lo tienen  para seguir desesperados, los que estudian para seguir encerrados entre libros, y sólo los que no hacen nunca nada seguirán estos días sin hacer nada. La gente normal seguiremos estando con nuestras familias, seguiremos yendo a la compra y seguiremos fregando los platos, gane o pierda nuestro equipo, pero cada vez que gane, nos llevaremos una alegría en unos momentos en los que nos faltan alegrías. No podemos ser demagógicos, y no me gusta escuchar que nos alegramos con el fútbol lo que no con otras cosas, porque no es así, y está claro que una alegría en el fútbol no sustituye a otras alegrías más importantes, pero sí se suma a ellas. Tampoco creo que sea el opio del pueblo, como se ha puesto muy de moda decir, pues no creo que porque España gane un Mundial el pueblo vaya a empezar a pensar que todo está bien en nuestro país, y prueba de ello es que un año después del anterior Mundial el pueblo votó cambiar de gobierno. Lo que está mal seguirá mal, y aunque contentos por haber ganado, estaremos igual de enfadados con lo que tengamos que estarlo. Para los que piensan que es el opio del pueblo porque distrae a la gente de sus problemas cotidianos, les preguntaría si creen que las ferias y fiestas de cada ciudad, el cine, el teatro, los toros, los conciertos, las vacaciones, los días de fiesta, las discotecas y cualquier otra cosa que nos traiga diversión, y que por un rato nos endulce nuestros problemas, son también el opio del pueblo, y si es ese el caso, si creen que habría que prohibir cualquier diversión para que el pueblo sólo estuviera pendiente de los problemas. Como ya he dicho, la gente normal vemos fútbol, si gana nuestro equipo nos alegramos, pero a continuación seguimos nuestra vida normal, y si nos tenemos que quejar, nos quejaremos igual.

Los días de partido son días de juntarse con los amigos, con la familia, de compartir risas o de consolar llantos, son días para brindar, para hablar de los problemas entre gol y gol, y de contar otras alegrías a los que sólo ves en días así, y de disfrutar. Hay quién se toma esto de otra forma y busca aquí una excusa para ser violento, pero eso no es culpa del fútbol, y los violentos lo serán con el fútbol, cuando salgan de copas un sábado, en una manifestación en contra de lo que sea, o en su casa. La mayoría somos normales y no queremos estar sentados al lado de alguien violento, aunque sea de nuestro equipo, sea nuestro vecino o no.

Me está quedando bastante largo, así que mañana seguiré. Hoy he hablado más de fútbol, mañana hablaré más de banderas.

domingo, 8 de junio de 2014

Literal 22/05/14

Con el avance de Internet la mezcla de los idiomas se está haciendo cada vez más rápido. Antes, para que un idioma tomara palabras o expresiones de otro se necesitaba la presencia de hablantes de ambas lenguas en un mismo entorno, como en el Nueva York que recibió durante décadas miles de hispanohablantes, en el que es fácil escuchar a un portorriqueño decir "te llamo pa trás" cuando quiere decir algo así como "te devolveré la llamada", haciendo una traducción literal del inglés "I'll call you back". Ahora, con internet estamos unos junto a otros aunque estemos al otro lado del mundo, leemos cosas en otros idiomas sin conocerlos del todo y hacemos traducciones literales, no del fondo del mensaje. Algunos traductores automáticos nos ayudan a traducir lo que no sabemos, pero tienen el problema que si no son frases hechas muy conocidas, también hacen traducciones literales. Si alguien traduce literalmente al inglés frases como: "esto no es moco de pavo"o "voy a tirar de la manta", se "quedará a cuadros", porque son frases hechas imposibles de traducir automáticamente. Así que cuando leí "clean up after your pet", que literalmente sería "limpie después de su mascota", me sorprendí bastante, porque es una frase hecha que se usa en inglés para decir "recoja los excrementos de su mascota" o "limpie lo que deje su mascota". A veces, hay quién hace bien su trabajo.

sábado, 7 de junio de 2014

Ferias y fiestas 30/05/14

Decenas de canciones se mezclan en el aire. Miles de pies levantan toneladas de polvo que nublan la vista casi tanto como el vino, y que encanecen los pelos igualando jóvenes y mayores. Es feria y en las ferias todos disfrutan por igual. Un año entero esperando que vuelvan las fiestas del pueblo, un año entero esperando juntar a los amigos para volver a pasar por las atracciones, las tómbolas y las casetas. Otro año más lo mismo de todos los años, y siendo igual que todos, es otro año más especial que el anterior. Otra feria igual que todas las ferias de todos los pueblos y en cambio otra feria más que nos parece única, porque es la nuestra. Sólo por unos días casi se olvidan las penas y todo parece casi ideal. Sólo por unos días la vida es sólo ferias y fiestas. 

Bichos feos y mentiras bonitas 25/05/14

Hay bichos feos y después están los caracoles. No tengo mucho en contra de ellos si se mantienen por el suelo, sólo me molestan cuando están cocinados y alguien los come, aunque supongo que a los caracoles les molestará más que a mi verse así.

Es curioso cómo los humanizamos cuando siendo niños los pintamos con sus ojos grandes y sus bocas sonrientes, y luego en la realidad ni les vemos los ojos ni la boca. De pequeños pintamos la realidad como nos la enseñan los adultos o la televisión, y no me imagino a un niño mirando un caracol real y pintando uno con ojos, porque los niños, que suelen decir la verdad, si mienten, no lo hacen tan mal. 

viernes, 6 de junio de 2014

En el pasillo 21/05/14

Pepi entra en casa y al instante sabe que su hijo ya ha llegado. No porque vea las llaves, ni el abrigo, ni la gorra, que suele guardar en su habitación entre todas las demás cosas que estarían mejor en el armario que sobre el escritorio, ni tampoco porque haya visto la moto en la puerta, ya que con las notas que saca no está dispuesta a que haya una moto en la puerta. 

- Hijo, te he dicho mil veces que dejes las zapatillas aireándose en el pasillo.
- ¿Cómo sabías que estaba en casa?
- Por cómo te huelen los pies.
- Como tengo que ir andando al instituto, me sudan mucho. Si tuviera moto...
- Pues ponte calcetines.
- Sí claro, para que se me queden las marcas en el tobillo como a un viejo...
- Pues ponte pantalón largo.
- Es que hace calor.
- Te vas por la sombra.
- ¿Tienes respuestas para todo?
- Sí. Y las zapatillas, las dejas en el pasillo.


En peligro de extinción 20/05/14

Cuando empezamos a escuchar hace años que los burros estaban desapareciendo rápidamente, y que en mucho países como en España estaban en peligro de extinción, no dábamos crédito. Al pensar en un animal en peligro de extinción nuestra mente nos lleva al lince, al lobo, o a algún otro animal salvaje que hemos ido ayudando a desaparecer porque no era rentable económicamente para nosotros, pero no se nos ocurriría pensar en el burro. Pero nos dijeron que sí, y durante unos años, hará una década o así, era una noticia recurrente que alguna asociación diera la voz de alarma sobre el peligro que corrían muchas razas de burros. La explicación es lógica, que el burro ha dejado de ser rentable para nosotros como tampoco lo es el lince, y con la llegada al campo de maquinaria barata hemos ido dejando de dar trabajo a los burros para dársela a ellas, hemos dejado de comprarlos y por consiguiente hemos dejado de reproducirlos. El trabajo animal lo empezaron a hacer las máquinas. Pero llegó la crisis y con ella dejó de haber trabajo también para las máquinas y lo que es más preocupante, para las personas, que ya no podían pensar en contratar burros porque ni si quiera tenían trabajo para ellas. Después de los seis o siete años que llevamos de crisis parece que es cierto que estamos empezando a recuperar el trabajo, y van varios meses seguidos con datos positivos de paro a la espera de un verano que siempre trae datos positivos. Sólo espero que el trabajo que estamos recuperando no sea el que dejaron los burros porque ahora sea más rentable contratar a una persona que a un animal o una máquina, porque tiene toda la pinta.

P.D.: Gracias Ita por acordarte de mí cuando ves estas cosas y por sacar el móvil para que quede constancia y podamos contar que cada día puede ser una sorpresa.

miércoles, 4 de junio de 2014

Ancha es Castilla 19/05/14

Hay una diferencia muy grande entre lo que dejan atrás, que no es nada, y lo que tienen por delante, que esperan sea todo. Llevan los carros cargados con los pocos enseres que tienen y con la mucha ilusión que les han regalado. Son campesinos y les han regalado tierras a parte de ilusión, tierras en una zona de España que no ha logrado poblarse por sí misma, y que va a hacerse con la planificación de Pablo de Olavide encargada por Carlos III. Más allá de Sierra Morena las poblaciones se alejan poco de la costa o de las vegas de los ríos, y hay grandes extensiones de terreno en las que los caminos sólo están poblados de bandoleros que campan a sus anchas. La promesa de trabajar tierras propias pesa más que el peligro de indeseables asaltos, y el cansado camino se ocupa pensando en un futuro próspero. Son españoles, pero también alemanes, flamencos y suizos que formarán nuevas comunidades y que dejarán en herencia sus extraños apellidos como prueba de su presencia. Su destino queda aún lejos pues todavía no llegan a ver Sierra Morena, pero la vida que tienen por delante esperan que sea igual que el camino que siguen sus carros: libre y ancha. Ancha como ancha es Castilla.

martes, 3 de junio de 2014

El cielo de Madrid 18/05/14

La luna cruza el cielo corriendo, y cada vez que levanto la vista tengo que parar a buscarla en una noche que pasa con las mismas prisas que ella. A la espalda el aire fresco de la sierra, y por delante el calor de una ciudad en la que las noches son tan cortas como uno quiera y en la que las celebraciones no necesitan excusas. Pero en medio tenemos excusas suficientes para celebrar: amigos que se casan, amigos que vienen de lejos, amigos que reciben con los brazos abiertos, amigos que se quieren ver más de lo que se ven, amigos que juntos ríen, comen, beben y bailan. Las excusas de siempre, las celebraciones de siempre, lugares distintos. Ayer Badajoz, mañana Sevilla, hoy Madrid. La misma luna, diferentes cielos, las mismas caras. Distintas sierras, distintas ciudades, las mismas alegrías.