miércoles, 9 de julio de 2014

¡A descansar! 13/06/14

Ya ha pasado un año desde que empecé con este proyecto de hacer una foto cada día y escribir algo sobre ella. Ha sido un trabajo muy bonito, en el que al principio mantuve muy bien el ritmo, aunque me resultaba más difícil encontrar qué escribir, y al final he terminado sin ritmo ni tiempo, cuando me resultaba más fácil encontrar qué contar. Los primeros seis meses fueron grises en el color de las fotos, y cuando les di color fueron mis otras obligaciones las que volvieron grises el blog, por la falta de continuidad que tuvo. En esta segunda parte siempre he tenido un retraso de más de diez días, lo que convertían escribir cada día en una obligación por recuperar el tiempo perdido, justo en el momento en el que más disfrutaba con lo que hacía. En el último mes creo que me ha podido la pena por terminar y la duda de dejar algo interesante en el camino, y he sido más irregular que nunca.

Ha pasado un año y el resultado ha sido mejor de lo que esperaba. He encontrado fotos que hablaban por sí solas, pero también historias que contar en imágenes que aparentemente no decían nada, así que he aprendido que en cualquier momento y en cualquier lugar es posible encontrar una foto y una historia. También he aprendido a utilizar los pocos medios que tenía, pues una de las reglas que me puse al principio era hacer fotos sólo con el teléfono, y me he demostrado que no por tener más medios voy a contar mejores historias, y que no hace falta cargar con una cámara de un kilo, un objetivo de otro, y no se cuántos chismes más para hacer una foto. Un mejor equipo da más facilidades, y está claro que con un teléfono no podemos hacer ciertas fotos que sí podemos hacer con un teleobjetivo, por ejemplo, pero al tener menos medios también nos vemos obligados a pensar más, movernos más, ser más resolutivos y por tanto aprenderemos más. Aprender a ser fotógrafo y a no ceder toda la responsabilidad a la cámara ni al ordenador, porque no puede ser que nuestra cámara tenga más conocimientos de fotografía que nosotros. Siempre he pensado que mi cámara no puede estar por encima de mi, y no puede tener opciones que no conozca o no utilice porque habría gastado más dinero del necesario, y para eso hay que empezar por lo básico para después ir subiendo, y saber qué está haciendo la cámara en cada momento, porque las de hoy día hacen tantas cosas de forma automática que ni si quiera sabemos cómo dan esos resultados tan espectaculares.

Como ya he escrito trescientos sesenta y seis artículos con trescientas sesenta y seis fotografías creo que ha llegado el momento de hacer un descanso, de meter los pies en el mar para refrescar las ideas, de pensar en algo nuevo para no abandonar el blog, que me ha generado en publicidad la no despreciable cifra de 4,06€ en un año. Voy a descansar unos días en los que iré volviendo a poner las entradas antiguas que escribí antes de decirle a nadie que lo estaba haciendo, y aprovechando para volver a colocarles las fotos que algún duende informático me borró hace unos meses. Cuando tenga los dedos de los pies arrugados por el agua del mar volveré con alguna idea nueva, y espero que al menos igual de interesante que ésta. Hasta entonces gracias a los que me habéis leído cada día, o al menos de vez en cuando al ver un título llamativo, a los que os habéis acordado de mi cuando veíais algo que sabíais que me iba a gustar, a los que me habéis hecho comentarios en público y a los que me habéis animado en privado. En definitiva, gracias a todos los que me habéis ayudado a seguir durante todo un año, que mirando atrás parece poco, pero escrito foto a foto es bastante.

sábado, 5 de julio de 2014

A la mierda 12/06/14

Empezó con la ilusión con la que se empieza el primer trabajo de la vida. Empezó con muchas ganas e importándole poco las horas extras mal pagadas, y las horas normales igual de mal pagadas. Pensó que seria divertido trabajar en la moda, porque siempre quiso ser modelo, aunque fuera empezando desde abajo. Pero todo es siempre más difícil de lo que parece, más sacrificado y menos divertido. Días enteros siendo observada, cambios constantes de ropa, horas y horas de pie y sin cambiar de postura fueron minando su moral. Pesados clientes sin respeto por su trabajo y compañeros de trabajo que nunca la trataron como una más le amargaron el carácter y le despertaron de su sueño, y una vez despierta se dio cuenta de que nunca podría escapar de allí. Siempre tendría que estar a disposición de los que odiaba cada día más, y los que la fabricaron lo hicieron a sabiendas para que nunca pudiera quejarse con una mala cara. Así que con el último poco orgullo que le quedaba decidió levantar el dedo,  y mandarlos a todos a la mierda. 

viernes, 4 de julio de 2014

Más calor que nunca, de nuevo 11/06/14

Hace menos de una semana escribía que había hecho más calor que nunca, que era el comentario generalizado, que todo el mundo hablaba de ello y que nadie recordaba otro día igual, y lo demostraba con una foto de mi hermana Cristina. Sabía que habiendo pasado tanto calor era imposible volver a tener un día igual, pero me equivocaba, porque lo peor estaba por llegar. Hoy a vuelto a hacer calor, mucho calor, más calor que el otro día y más calor que nunca. Tanto que las palomas se peleaban por un hueco en la sombra y no por unas migas de pan. Me lo confirma mi compadre Javi, que no pudo encontrar sombra disponible y se tuvo que volver a casa en mitad del paseo. Hizo esta foto como prueba de que si en Sevilla la lluvia es pura maravilla, más maravilloso es encontrar hueco en una terraza para refrescar los calores. No hemos pasado tanto calor en la vida, y eso que el verano no ha hecho si no comenzar. 

Soluciones rápidas 10/06/14

En los momentos de necesidad es difícil pensar con claridad, porque la gente piensa en lo inmediato, que es llegar a mañana, y no se plantea las consecuencias, que están en un pasado mañana al que no saben cómo llegarán. Y ahí aparecen buitres dispuestos a ofrecer soluciones rápidas, como dejarte dinero por tu propio coche mientras lo conduces o por tu vivienda mientras vives en ella. Dinero rápido, sin estudios de viabilidad serios, que solucionan los problemas casi al instante, y sin tener que recurrir a esos bancos que ponen tantas pegas y te chupan la sangre. Pero si un banco te pone pegas hasta por chuparte la sangre y su actividad está completamente regulada por la ley, es fácil hacerse a la idea de como vas a quedar si acudes a un particular o una empresa no regulada en vez de a un banco. Intereses imposibles de pagar en plazos imposibles de cumplir y lo único que conseguirás será un poco de tiempo para coger un poco de aire, pero cuando te des cuenta tu deuda será mayor y el bien que hayas puesto como garantía estará a nombre de otra persona. Nadie te va a dejar dinero en veinticuatro horas sin comprobar tus posibilidades de pago si no espera una rentabilidad directamente proporcional al riesgo. Cuidado con las soluciones rápidas.

martes, 1 de julio de 2014

Mala imagen 09/06/14

Hace un tiempo que algunos ayuntamientos ponen ciertos límites a la indumentaria de los taxistas, y es de lo más normal del mundo. A algunos taxistas les gusta y a otros no les parece bien que rompan su libertad para vestir, pero tienen que entender que eso les beneficia a ellos también. No se trata de poner un uniforme y que parezcan chóferes antiguos con gorra de plato y corbata, pero una normas mínimas al vestir dan buena imagen, como no llevar camisetas de tirantas, o no ir en bañador y chanclas. La imagen es importante, sobre todo para alguien que llega nuevo a una ciudad o a un país, porque con lo primero que ve se va haciendo una idea de cómo es el nuevo lugar, y si la imagen del taxista le crea confianza, se montarás en el taxi, y si no, se buscará la vida de otra forma. Parece que hay gente que no se da cuenta de esas cosas, y cuando un negocio no le funciona busca excusas externas en vez de mirar los fallos propios, y piensas que son los clientes los que no saben o no quieren apreciar su producto, cuando a lo mejor no está vendiendo el producto de forma correcta.

Pienso en todo esto de vez en cuando, por ejemplo cada vez que veo por el centro de Málaga los coches de caballos para turistas. En Málaga hace una temperatura estupenda muchos meses al año, una temperatura envidiada por cualquiera. Pero en verano hace calor, sobre todo para los turistas del norte de Europa, así que para darse un paseo en un coche de caballos conociendo la ciudad supongo que pedirán a los cocheros que cubran el coche con un toldito, y los cocheros les colocan una estilosa sombrilla de playa. Eso está muy bien como solución improvisada, pero es que las llevan así normalmente y la imagen es penosa. Y luego se quejarán de que tienen pocos clientes.

Cines de verano 08/06/14

Quedan pocos cines de verano, aunque algunos Ayuntamientos están haciendo por volver a tenerlos dentro de las actividades culturales de esta época, porque tienen un encanto especial y nos estamos dando cuenta ahora que no los tenemos. Los cines de ahora son para ir a estar callado y concentrado, a disfrutar de una película de estreno, de una pantalla envolvente gigante y de un sonido espectacular, y a esperar que a los de alrededor no les suene el teléfono, o que las palomitas y las patatas fritas que comen no sean demasiado crujientes, porque el espectáculo debe estar en la pantalla y no en la sala. Así debe ser en mi opinión, o así debería ser si no fuera porque los precios de las entradas son tan altos que es probable que en la sala de cine haya menos gente que en tu salón. Pero los cines de verano son otra cosa, y el que va lo sabe y lo busca. En un cine de verano no verás películas de estreno, y como tienen ya un tiempo a nadie le importa perderse en los diálogos. Tampoco suelen poner películas demasiado profundas así que puedes ver sólo media película y no perderte de la trama, porque nadie va al cine en verano, en chanclas, con los niños y comiendo patatas fritas en la freiduría de al lado para clavarse una película de Isabel Coixet. Lo normal es buscar risas o acción, algo suave para entretenerse y no dar demasiadas vueltas al coco. Películas antiguas que ya hemos visto media docena de veces o películas iguales a otras que ya hemos visto, con personajes y escenarios distintos pero los mismos enredos, las mismas historias de amor con final feliz o diferentes héroes salvando el mismo mundo. Todo eso es parte del encanto del cine de verano y no hay que exigirle otra cosa, porque en ellos, a diferencia del cine normal, el espectáculo no está en la pantalla si no en la sala. Así que ojalá siga habiendo muchos cines de verano. Bueno, y de los otros también.


lunes, 30 de junio de 2014

Más calor que nunca 07/06/14

Llega un verano más que acompañaremos de los mismos comentarios de todos los veranos. "Este año hace más calor que nunca", "no hay quién salga a la calle", "no recuerdo haber pasado tanto calor acostado como esta noche", etc. Lo malo no es que lo digamos nosotros, que solemos tener la memoria corta para estas cosas y nos parece que lo último que nos pasa es lo peor, lo mejor, lo más grande o lo más cansado que nos ha pasado nunca, si no que en los telediarios se preocupan de ayudarnos a seguir creyéndolo. Cuando hay una ola de calor y se registra una temperatura máxima en un pueblo, cada canal de televisión saca a su meteorólogo diciendo que hacía cincuenta años que no superaba tal temperatura en dicho pueblo, y para contrastar la información de las estadísticas registradas manda a un periodista a investigar al lugar del crimen en busca de una voz autorizada: el jubilado que pasa las horas bajo los árboles de la plaza del pueblo. Éste, con las cámaras delante siempre es tajante: "en mi vida había pasado tanto calor". Con lo que el enviado especial mira a la cámara diciendo: "totalmente confirmado, devolvemos la conexión". Pero es que si dentro de una semana le vuelven a preguntar al jubilado, o me preguntan a mi, vamos a decir lo mismo, que la noche anterior ha sido la de más calor de nuestras vidas. Cuando lleguen las lluvias las noticias serán: "el otoño más lluvioso del lustro", o "el otoño más seco de la década", cuando llegue el invierno, lo mayores fríos y las mayores nevadas. Cuando llegue agosto serán los récords de desplazamientos y de sombrillas por metro cuadrado de playa, y con septiembre las depresiones postvacacionales y la vuelta al colegio. Siempre lo más y siempre lo mismo.

La foto me la manda mi hermana Cristina, que me confirma que en Badajoz ha pasado el día más caluroso de su vida, y yo me atrevería a decir que nunca volveremos a pasar tanto calor, al menos hasta el mes que viene. Totalmente confirmado, devolvemos la conexión.

sábado, 28 de junio de 2014

Listos de verdad 06/06/14

Hay días que me gusta inventar lo que escribo y hay días que me gusta quejarme. A veces me quejo varios días seguidos y parecerá que me he enfadado con el mundo, pero es casualidad. Es más, creo que los días que me invento historias lo hago por no quejarme tanto y porque prefiero mirar hacia la ficción, porque la realidad es demasiado cabreante y las historias inventadas me sacan una sonrisa mientras las escribo. Pero hoy voy a quejarme, como ayer. Hoy voy a quejarme de los listos,  que son listos y creen que los demás somos tontos. De los listos que en la cola del supermercado te piden pasar porque llevan sólo tres cosas, y tu llevas cinco; de los listos que se saltan la cola en las tiendas con la excusa de "sólo voy a preguntar si tienen una cosa, por no esperar si no la tienen", y cuando les dicen que sí, la quieren pedir y pagar; de los listos que con su inteligencia suprema saben que el semáforo se pone en verde después de estar rojo, cuando el resto tenemos que esperar a comprobarlo, porque somos tontos y no lo sabemos, y se adelantan antes de que pase a verde; de los otros listos que saben que en los cruces pasan unos segundos desde que se pone rojo para ellos hasta que para los que cruzan se ponga en verde, y apuran pasando durante esos segundos en rojo y confiando en que los que cruzan no sean listos. Eso hasta que el listo que se adelanta se encuentra con otro listo que apura, y dejan el suelo lleno de cristales rotos mientras discuten con los coches en el medio, porque piensan que no puede haber otro igual de listo que ellos, y el otro debe ser un tonto que no se entera. Lo vi no hace mucho en primera fila. Y luego están los listos que ocupan los aparcamientos libres de los garajes, porque saben que sus dueños no viven allí, y no pagan comunidad, ni alquiler ni nada; igual que los listos que aparcan delante de los vados porque piensan que los diez minutos que ellos tardan en encontrar un aparcamiento libre valen las que los diez minutos que tienen que esperar los que usen el vado. Hoy estoy cansado de listos, y no necesito inventarme nada para hablar de ellos. 

Qué gran esfuerzo 05/06/14

Ya me quejé de que muchas veces no nos ponen fácil reciclar, pero es que algunos ni aunque les lleven el contenedor a la puerta. ¿Tanto cuesta doblar una caja para que quepa por la abertura? ¿Tanto abrir una bolsa de periódicos para verterla en un contenedor vacío? Algunos está claro que no quieren reciclar cuando prefieren dejar la calle como un basurero antes que doblar un cartón. 

viernes, 27 de junio de 2014

Ríete joé 03/06/14

Nos hacen falta risas, dar los buenos días, decir hola al llegar y adiós al irnos, pedir las cosas por favor, atender con una sonrisa, devolver otra, responder con algo más que un "no se" y dar las gracias. Sonreír cuando nos miran a los ojos sin pensar que qué estarán mirando y pedir perdón cuando nos chocamos con alguien. Nos hacen falta risas y no está mal que nos lo recuerden de vez en cuando. "¡Ríete joé!". 

Sorpresas 04/06/14

En medio de un barrio construido en los setenta, sin apenas parques, con edificios altos y calles estrechas ocupadas por coches rodando o en doble fila, sin árboles, con ruido de motores y olor a tubo de escape, en el que todo parece asfalto y hormigón, de pronto, en el medio de todo, un patio con árboles en el que estar tranquilo. A veces encontramos sorpresas donde menos las esperamos. A veces alguien encuentra un hueco en el que construir un pequeño paraíso en el que olvidarse de lo que hay fuera. 

P. D.: La foto es una composición de varias hecha de forma automática por el teléfono, por eso aparecen sombras y uniones raras. 

Prohibido pagar 02/06/14

Prohibido esto, prohibido lo otro. Tenemos tantas cosas prohibidas que a muchas no les hacemos ni caso, así que se preocupan en recordárnoslas. Entrar en un supermercado y encontrar tantos carteles de prohibido asusta un poco, porque uno piensa que seguro que va a hacer algo mal antes de salir, así que lo suyo es revisar bien los carteles para que nada se nos olvide. ¡Vaya! Lo único que no está prohibido aquí es pagar, para eso si te dan facilidades...


El charco 01/06/14

El charco se resiste a irse. La tormenta que trajo las nubes que soltaron la lluvia que dejó el charco fue rápida y ya está lejos, pero el charco se mantiene, aunque ya sólo refleje un cielo azul casi sin nubes y unos edificios que relucen al sol. El charco llegó para quedarse en medio del paso de los vecinos, para que todos recuerden la escasa lluvia que cae en junio, la echen de menos o la echen de más en unos días en los que muchos ya no querrán saber nada de agua que esté fuera de la piscina. El charco se irá evaporando poco a poco, sin prisas, para que el día que falte nadie se acuerde de su presencia, igual que nadie se acuerda del primer día que dejó el abrigo en casa. El verano está a la vuelta de la esquina y los últimos charcos se resisten a irse, porque saben que no volverán en mucho tiempo.

miércoles, 25 de junio de 2014

Campanas de boda 31/05/14

Suenan campanas de boda y no es una forma de hablar. Se oyen campanas y sí sabemos dónde, aunque poca gente hace caso a su tañido por muy cerca que lo tengan. Suenan campanas que nadie escucha y que anuncian calor y cansancio, pero al calor y al cansancio se le hace igual caso que a las campanas, porque las risas y los abrazos suenan con más fuerza, haya sombra o sol. Se oyen la música y los flashes de las cámaras, y se escuchan los corazones latir con fuerza al coger el último aliento y lanzar el último suspiro. Suenan los pasos que llegan con calma nerviosa al altar, los ojos llorar entre sonrisas, los recuerdos retumbar entre deseos y las palabras temblar entre los dientes. Se escuchan los aplausos, el chocar de las copas, las lágrimas correr por las mejillas, las fotos, las carreras para saludar y agradecer y hasta las arrugas aparecer en las camisas. Suena la alegría. Una alegría que no necesita anunciarse con campanas, pero que hoy se escucha entre campanas de boda.

viernes, 20 de junio de 2014

"To pa ná" 29/05/14

Vestido de ochenta euros, pamela de veinte, pulsera de quince, reloj de noventa, bolso de treinta, medias de diez y zapatos de tacón de treinta y cinco. Treinta más de peluquería y maquillaje, y a la calle camino de la boda con pinta de querer salir en el HOLA. Quince minutos de camino hasta la iglesia, ceremonia de cuarenta y cinco y diez de espera a los novios en la puerta son suficientes para decir "hasta aquí hemos llegado", quitarse los zapatos y descalza enganchar las medias con la acera. Con una carrera hasta la pantorrilla y los zapatos en la mano contraria al bolso, echa cuentas y comprueba que estuvo más tiempo buscando los zapatos de tacón que con ellos puestos. Total, "to pa ná".

Se alquila parcela 28/05/14

¿Quién va a querer alquilar una parcela? Si en una parcela no hay nada, está el suelo solo y todo lo que necesites construir lo vas a tener que construir tu. ¿Y lo que yo construya se lo queda luego el propietario del suelo? Pues vaya negocio, será mejor comprar. Bueno, pues depende para qué, porque si lo que piensas es comprar una parcela para construir una casa en la que vivir muchos años, no vas a alquilar el suelo, porque vivir allí no te va a aportar más que gastos y el día que se termine el alquiler el propietario se queda con su suelo y lo que haya construido encima, eso si no te obliga a tirar lo que esté construido porque no le interese. Pero muchos negocios se construyen sobre suelos alquilados, ante sorpresa de muchos, entre ellos casi todas los grandes supermercados y grandes cadenas de venta de muebles o electrodomésticos, porque a ellos sí les sale rentable. Alquilan un suelo por quince o veinte años, construyen algo un poco mejor que una nave industrial y al día siguiente están ganando dinero vendiendo lo que sea, con lo que pagan el alquiler como parte de sus costes. Cuando se han cumplido los veinte años la empresa valora si siguen estando situados en un lugar estratégico, porque en veinte años pueden cambiar muchas cosas, y deciden si se quedan otros veinte o se van a otra parte de la ciudad más atractiva. ¿Y qué pasa si salen las cosas mal y a los cinco años tienen que cerrar? Pues seguramente ya hayan rentabilizado la construcción, y si no lo han hecho habrían perdido más aun por haber comprado teniendo que asumir el valor del suelo como un coste, y encima ahora tendrían que venderlo, expuestos a que el mercado haya subido o no, porque si no es un lugar atractivo para ellos, raramente lo será para nadie.

Otro de los motivos es que los grandes supermercados suelen tener ventajas fiscales por situarse en Peraleda de los Montes de Arriba en vez de en Peraleda de los Montes de Abajo, porque los de Arriba y los de Abajo se suelen pelear para que el supermercado se instale en su territorio, y estando de alquiler es más fácil salir corriendo de Arriba a Abajo detrás de las ventajas económicas. En este caso, el de un solar dónde no hay nada, de dónde no hay nada, sí se puede sacar.

martes, 17 de junio de 2014

En los huesos 27/05/14

Lo vieron anunciado en televisión y a todos les pareció una buena idea. Una mezcla entre un puzle y un juego de anatomía que a los hijos pareció divertido y a los padres educativo, repartido en entregas semanales durante un año. En fascículos, como se suele decir, acompañando una pequeña enciclopedia dividida en capítulos. El primero de ellos anunciado a un euro y los dos siguientes a poco más. El resto anunciado en una letra tan pequeña y pasando tan rápido por la parte baja de la pantalla que nadie se paró a leer, absortos por los llamativos colores de los diferentes órganos del cuerpo humano. Los padres vieron una forma barata de conseguir un producto interesante, con el que sus hijos se divertirían aprendiendo, y sólo lo dudaron durante la hora y media siguiente, que sus hijos llenaron de pesadas súplicas. Si les gusta tanto como para dejar de ver el Canal Disney durante hora y media, merecerá la pena.

Al día siguiente estaban todos en el quiosco para recoger el primer fascículo y al rato tenían en casa el cráneo completo. Huesos, ojos y cerebro. Cada semana una visita al quiosco, cada semana el puzle mejor formado, cada siete días aprenderían algo más de cómo estamos hechos por dentro, ahí dónde todo el mundo dice que hay que buscar la belleza. 

Pasaron dos meses y Martín, que era el nombre que pusieron al esqueleto, estaba arrinconado detrás de una puerta. Los niños se habían cansado de esperar toda una semana para poder componer algunas piezas más, y todo un año para tener un juguete terminado. No resulta divertido poner y quitar más una mandíbula cuando lo has hecho ya diez veces. A los cuatro meses fueron los padres los que se aburrieron de pagar semanalmente una cuota tan diferente a la inicial por un juguete que no parecía estar terminado nunca. Dejaron de ir al quiosco con la menor excusa, que fue la semana que pasaron de vacaciones fuera. El quiosquero les había dicho que él les guardaría el paquete una semana, pero ellos prefirieron hacer oídos sordos, y al lunes siguiente les resultó más fácil dejar a Martín a medias, porque ya habían perdido la opción de ponerle el brazo derecho. Todos descansaron. Menos Martín, que se quedó en los huesos.

lunes, 16 de junio de 2014

800 pesetas 26/05/14

Con la llegada del Euro nos saturaron con una campaña que nos advertía de tener cuidado con el redondeo. Nos explicaban una y otra vez el redondeo de céntimos para que aprendiéramos a mirar por el céntimo igual que antes mirábamos por la peseta, pero lo que nos encontramos en poco tiempo fue un redondeo más gordo y muchas cosas pasaron de costar cien pesetas a un euro. De nada vale hacer una campaña así entre los que pagan y no tienen más remedio que seguir pagando lo que les pidan.

Ya hace doce años desde que empezamos a pagar todo en euros, o visto de otra forma, sólo hace doce años, porque visto como han cambiado los precios en este tiempo bien podía haber pasado medio siglo. Cuando uno encuentra referencias de precios en pesetas de antes del cambio de moneda, se puede sorprender porque no hayan traducido los precios y sobre todo si no los han cambiado. Un menú a ochocientas pesetas supone un menú a cuatro euros con ochenta y un céntimos, cuando ahora es difícil encontrar un menú del día por menos del doble de eso. Todo se ha encarecido en este tiempo, y muchas cosas han duplicado su precio, pero los sueldos no son el doble de hace doce años, y casi podríamos decir que el paso por esta crisis los ha podido llevar de vuelta a dos mil uno o más allá. 

El cartel de un restaurante con los precios en pesetas no da mucha confianza, y puede pasar que tuviera que cerrar hace mucho tiempo o que acopiaran comida hace doce años y la hayan ido sacando del congelador poco a poco, algo que da menos confianza que encontrarlo cerrado. A lo mejor es sólo una forma de hacer publicidad, para que la gente diga: "Vamos a comer al del cartel de las ochocientas pesetas".

P.D.: La foto me la envía mi hermano, que después de comer allí me dice que lo mismo la comida llevaba hecha desde dos mil uno.

jueves, 12 de junio de 2014

Fútbol y banderas (II) 24/05/14

Ayer empecé hablando de fútbol y hoy voy a seguir, aunque no de fútbol directamente, si no de lo que implica estos días. No es sobre cualquier fútbol, es sobre la Copa Mundial de Fútbol, que es dónde se juntan los mejores jugadores del mundo defendiendo a sus países, sólo cada cuatro años y sólo durante un mes. Lo de defender a su país hay gente que no lo ve claro, porque hay gente que no está orgulloso de ser del suyo y preferiría ser de otro. Ser de un país no se elige, es como ser de la familia que somos, que ambas cosas nos tocan sin poder decidir, y que haya cosas malas y personas indeseables en nuestra familia no quita que sigamos queriendo al resto, así que lo mismo pienso de mi país. Soy español porque me ha tocado serlo y estoy muy orgulloso de que así sea, así que estaré orgulloso de lo que hagan los jugadores que me representan, siempre que sea digno. Esto no significa que sea un facha, y no creo que simplemente por ser español sea mejor que nadie, pero en España hemos dejado que ciertos grupos se apoderen de los símbolos de todos, hemos dejado que sólo los muy nacionalistas usen nuestra bandera, una bandera que nos representa a todos. Yo lo veo como si en Semana Santa diera vergüenza salir con capirotes blancos sólo porque el Ku Klux Klan los use. Que alguien use un símbolo con un mal fin no invalida el símbolo. Los nazis usan la esvástica desde 1920, pero copiando un símbolo hindú con algunos miles de años de antigüedad.

Yo soy español como podría ser checo, y si fuera checo también estaría orgulloso de serlo. Volviendo al ejemplo de la familia, ser de una familia no significa creer que somos mejores que el resto de familias ni tener que odiarlas, así que ser de un país no tiene que significar odiar a los de otros. Igual que nos afecta más una desgracia en nuestro pueblo que una en un pueblo de china, igual que nos hace ilusión ver a alguien de nuestra región en un lugar a miles de kilómetros, igual que nos sentimos más unidos a nuestro barrio que a otro que está cruzando la ciudad, ser de un país es simplemente tener más cosas en común con un paisano que con los demás por haber compartido historia, cultura, lengua y tradición, pero ya está, nada de odios ni rencores hacia nadie, y el que tenga odios y rencores hacia los nacidos en otros lugares, será un indeseable además de un insensato, porque si conociera un poco nuestra historia vería que pocas cosas son fijas, y los españoles estamos fabricados con la mezcla de gentes llegadas de todas partes, y será cada vez más así. Yo soy de los que piensan que en este mundo debemos estar cada vez más unidos, que las barreras entre las naciones serán o deberán ser cada vez menores, y que está bien que así sea, porque creo que la colaboración siempre es mejor que el enfrentamiento, aunque sea muy fácil decirlo y muy difícil conseguirlo. El enfrentamiento lo dejamos para el deporte como en este caso el fútbol y la Copa del Mundo, donde que no es malo competir por ganar y al día siguiente seguir todos como amigos. ¿Cómo es compatible estar orgulloso de ser español y a la vez esperar un mundo en el que las nacionalidades tengan cada vez menos peso? Pues porque se pueden mantener la cultura y la identidad sin necesidad de estar encerrados tras nuestras fronteras, y porque seremos mejores cruzando las fronteras de los demás y aprendiendo de ellos.

¿Estar orgulloso de ser español y alegrarse cuando gana la selección significa aceptar que todo va bien? No. Yo estoy orgulloso de serlo pero soy muy crítico con mi país porque veo que la educación y la sanidad públicas están cada vez peor, por ejemplo, o que la corrupción aparece allá dónde mires. Salir con la camiseta o la bandera de España no significa estar orgulloso de todo lo que pasa en España, significa estar orgulloso de una parte y luchar por cambiar lo que está mal. Y no hablo de fútbol, hablo de la parte que trabaja y se esfuerza, de la que se levanta temprano y se acuesta tarde, de la que va por el mundo vendiendo nuestros productos o nuestro trabajo. Aquí el fútbol es un símbolo como lo es la bandera.

Una bandera es un trapo, pero que sirve para identificar a todos los que son iguales en algo, y estos días algunos españoles van a llevar un trapo que nos identifica a todos y que esperemos ondee muy alto hasta el próximo trece de julio. Pero una bandera no puede significar exclusión y sólo debería ser correcto usarla en contra de los que tienen una bandera distinta en términos deportivos. El fútbol no es lo más importante para un país, ni lo segundo, ni lo tercero, ni lo cuarto, ni ... ¡qué se yo!. Pero el fútbol da alegría a la gente, y todo lo que sea alegría, bien venido sea.


martes, 10 de junio de 2014

Fútbol y banderas (I) 23/05/14

Se acerca el Mundial de Fútbol para alegría de los futboleros que lo esperamos ansiosos cada cuatro años y para desesperación de los que no lo son, que verán la televisión llena de noticias del Mundial durante un mes, si es que España llega hasta el final. Entiendo que al que no le guste este deporte, tantas noticias sobre él le termine cargando, porque a mí me gusta mucho y no soporto la sección de deportes, o mejor dicho fútbol, de ningún telediario. Son tan pesadas que no las veo nunca, así que, en esta época en la que es tan fácil ver una película por internet o en el cine, les recomiendo que se dediquen a buscar una alternativa antes que cabrearse viendo la televisión. En realidad, lo importante aquí son los partidos, que si todo va perfecto serán siete para España, y si todo va de pena, sólo tres, con lo que quedaremos pronto deseando que llegue el próximo Mundial. A la mayoría de los aficionados nos gusta ver los partidos, y nos importa poco si un futbolista ha tenido que beber tres veces agua durante el entrenamiento, así que tenemos por un lado los que son como yo y sólo ven la acción, y por otro a los que ven cada noticia pensando que la alternativa en televisión no suele ser más interesante que cualquier chorrada que hagan los futbolistas, así que puestos a elegir eligen éstas.

Me gustaría contar un par de cosas, no para convencer a nadie de que empiece a gustarle ver a veintidós tíos dando patadas a un balón, como dicen despectivamente muchos, si no para que al menos entiendan mi afición, y como la mía, la de otros muchos.

El fútbol es diversión, para el que lo practica y para el que lo ve. No es mucho más que eso, y los que lo vemos disfrutamos de él como de escuchar música o ir al cine, porque no sólo vemos fútbol. Como ya he dicho en este mes serán un mínimo de tres y un máximo de siete partidos, (¡ojalá!), que duran noventa minutos, por lo que durante este mes, y en contra de lo que piensen algunos, tenemos tiempo de seguir haciendo nuestra vida normal. Los que tenemos trabajo seguiremos madrugando para cumplir con él, los que no lo tienen  para seguir desesperados, los que estudian para seguir encerrados entre libros, y sólo los que no hacen nunca nada seguirán estos días sin hacer nada. La gente normal seguiremos estando con nuestras familias, seguiremos yendo a la compra y seguiremos fregando los platos, gane o pierda nuestro equipo, pero cada vez que gane, nos llevaremos una alegría en unos momentos en los que nos faltan alegrías. No podemos ser demagógicos, y no me gusta escuchar que nos alegramos con el fútbol lo que no con otras cosas, porque no es así, y está claro que una alegría en el fútbol no sustituye a otras alegrías más importantes, pero sí se suma a ellas. Tampoco creo que sea el opio del pueblo, como se ha puesto muy de moda decir, pues no creo que porque España gane un Mundial el pueblo vaya a empezar a pensar que todo está bien en nuestro país, y prueba de ello es que un año después del anterior Mundial el pueblo votó cambiar de gobierno. Lo que está mal seguirá mal, y aunque contentos por haber ganado, estaremos igual de enfadados con lo que tengamos que estarlo. Para los que piensan que es el opio del pueblo porque distrae a la gente de sus problemas cotidianos, les preguntaría si creen que las ferias y fiestas de cada ciudad, el cine, el teatro, los toros, los conciertos, las vacaciones, los días de fiesta, las discotecas y cualquier otra cosa que nos traiga diversión, y que por un rato nos endulce nuestros problemas, son también el opio del pueblo, y si es ese el caso, si creen que habría que prohibir cualquier diversión para que el pueblo sólo estuviera pendiente de los problemas. Como ya he dicho, la gente normal vemos fútbol, si gana nuestro equipo nos alegramos, pero a continuación seguimos nuestra vida normal, y si nos tenemos que quejar, nos quejaremos igual.

Los días de partido son días de juntarse con los amigos, con la familia, de compartir risas o de consolar llantos, son días para brindar, para hablar de los problemas entre gol y gol, y de contar otras alegrías a los que sólo ves en días así, y de disfrutar. Hay quién se toma esto de otra forma y busca aquí una excusa para ser violento, pero eso no es culpa del fútbol, y los violentos lo serán con el fútbol, cuando salgan de copas un sábado, en una manifestación en contra de lo que sea, o en su casa. La mayoría somos normales y no queremos estar sentados al lado de alguien violento, aunque sea de nuestro equipo, sea nuestro vecino o no.

Me está quedando bastante largo, así que mañana seguiré. Hoy he hablado más de fútbol, mañana hablaré más de banderas.