viernes, 23 de agosto de 2013

Nueva vida 22/08/13

Azhar tiene una familia que lo está buscando, pero el todavía no lo sabe. En sus treinta y cinco días de vida solo conoce la perrera. Allí sus horas transcurren entre las peleas con sus hermanos y las siestas, todos amontonados junto a su madre. Pero hoy alguien abre su puerta y no es el cuidador que le trae comida. Son caras nuevas. Todavía su vista no es la de un adulto y no puede distinguir quién les visita, pero el olor no es conocido. Es el olor de caras nuevas. Todos sus hermanos se esconden en un reflejo de supervivencia, el que les hace desconfiar de lo desconocido, pero el no. Un impulso curioso le empuja a acercarse, y su instinto le dice que no tiene que temer nada. Al momento se encuentra en unas manos que le acarician bajo unos ojos vidriosos, y aunque sigue sin saberlo, su curiosidad y su valor le han conseguido un hogar. Su madre le despide pasando el hocico por su lomo. Los perros son listos y su madre tiene vida suficiente para saber que sobrevivir en la perrera es difícil, y que las caras nuevas olían a confianza, a respeto, a cariño y a una vida mejor.

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