Cada verano miles de personas toman el camino de vuelta a sus orígenes. Es curioso ver como las grandes ciudades se vacían a la vez que los pueblos se llenan, devolviéndoles la vida que perdieron con las emigraciones de décadas atrás. Se reencuentran las familias dispersas y se juntan los viejos amigos. Niños nacidos en la ciudad descubren la vida de los pueblos, que en esta época transcurre a otro ritmo, entre las fiestas patronales y el ocio de los veraneantes. Se llenan bares y plazas, y los emigrantes reviven su niñez o juventud. Muchos pueblos tienen hoy menos de la mitad de la población que hace sesenta u ochenta años, pero por unos días cada verano, recuperan la alegría que un día tuvieron.
martes, 27 de agosto de 2013
Vuelta al pueblo 26/08/13
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