jueves, 9 de enero de 2014

Dar luz 25/12/13

Mucha gente dice que un parto es una experiencia inolvidable, un momento maravilloso, emocionante y fantástico, casi una experiencia religiosa, pero no es del todo así. Sí que es inolvidable y emocionante, pero un parto también es muy cansado, doloroso y en muchos momentos desagradable y traumático. Está rodeado de personas que hacen todo lo que está en su mano para que sea lo más rápido, menos doloroso y con mejor resultado posible, pero no dejan de ser desconocidos que incomodan la intimidad de una mujer. El entorno está lleno de material quirúrgico, máquinas y aparatos más desconocidos aún que las personas que lo asisten y es fácil ver miedo en la cara de la madre y en los ojos del padre, si es que está presente. 

Cuando vas a ser padre todo el mundo te recomienda que no te lo pierdas, aduciendo que es maravilloso, pero después de serlo yo recomendaría a otros futuros padres que estuvieran por todo lo contrario, por la parte que no es maravillosa. No se cuanto tiempo hace que se permite, pero creo que es un gran acierto, y como digo, más que por la maravillosa experiencia de ver nacer a un hijo, creo que es necesario para acompañar a la madre, compartir su sufrimiento e intentar consolarlo, porque hay momentos muy duros en los que una madre no merece estar sólo en compañía de desconocidos. Ver a una mujer sentir dolor hasta que le flaquean las piernas, sueño que le cierra los ojos hasta que el dolor se los vuelve a abrir, hambre inhumana, miedo a que algo salga mal y sentir que no puedes hacer nada más que estar a su lado y al menos comprobar el gran esfuerzo que supone el parto. Creo que ninguna madre debería dar a luz sin la compañía de su marido. Después de tanto sufrimiento, tanto esfuerzo, tantos nervios y tanta incertidumbre se olvida todo en el momento de tener a tu hijo en brazos, cuando sí que empieza lo maravilloso y emocionante. Una inmensa sonrisa tapa la cara de dolor y una impresionante luz borra el miedo de los ojos. Una sonrisa y una luz que alumbran todo lo que se ponga por delante, dando luz en el momento de dar a luz. En ese momento entiendes muchas cosas que has vivido como hijo. Y como hijo, como padre y como esposo sientes un gran respeto y un gran agradecimiento por tu esposa, tu hija, tu madre y por todas las madres.

Según las cuentas oficiales hoy hace dos mil trece años que la Virgen María dio a luz a Jesús en un pesebre, al menos con la compañía de José que poco más pudo hacer que cualquier otro padre, así que me pareció perfecta esta imagen de una representación de aquella escena hecha con figuras de luz. Madres que dan luz. Nada más que decir.


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