miércoles, 5 de marzo de 2014

Pulsa y voy 11/02/14

Cuántas veces no habremos perseguido a un camarero con mirada desesperada primero y de odio después para que nos atienda. Cuantas veces no habremos dicho que no entendemos como en un restaurante pierden la oportunidad de vender más bebida, porque nos hemos pasado media comida sin ella. Cuántas veces no habremos comido sin bebida, y nos habrán traído la bebida cuando teníamos el plato vacío. Pues los malos tiempos pueden haber pasado, porque han aparecido unos aparatos con los que llamar al camarero pulsando un botón, sin necesidad de gritar "¡jefe!" ni "¡maestro!", cosa que agradecerán los camareros porque no creo que les haga mucha gracia que les llamen así, aunque se perderá un poco de nuestra esencia, que es comer en un ambiente ruidoso a más no poder. Creo que está bien pensado para evitar tener que dar gritos y estar pendiente de cuando pasen cerca, pero no creo que con esto nos vayan a atender antes, porque el problema es que los bares tienen un camarero por cada diez mesas, y así es imposible atender correctamente. Hay restaurantes donde esto no pasa y no hace falta casi levantar la cabeza para que te estén preguntando, pero cuanto más personal haya más caro será en menú, y preferimos gritar y esperar que pagar las croquetas a precio de oro. Hay países donde acostumbran a solucionar esto pagando una miseria a los camareros y confiando en que se ganen una parte importante de su sueldo a base de las cuantiosas y casi obligatorias propinas de los clientes satisfechos, pero vuelve a encarecer el servicio. Y es que no lo podemos tener todo, servicio atento y personalizado y precios económicos, porque el personal tiene que cobrar como nos gustaría cobrar a nosotros. Los aparatos de botones tienen la ventaja de que no cobran, pero tampoco traen los refrescos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario