martes, 26 de noviembre de 2013

Donde caben dos... 24/11/13

Hace sólo un par de generaciones que las familias ni si quiera se planteaban tener hijos o no, y muchas ni si quiera cuántos tener, si no que las familias tenían niños porque estaban hechas para tenerlos. Si entrar en debates muy profundos, pienso que eso tenía su lado bueno y su lado malo. Nuestros abuelos eran menos egoístas que nosotros y se mataban a trabajar sólo para tener a la familia alimentada, y eso es también parte de lo malo. Ellos eran también más inconscientes que nosotros porque a veces tenían familias tan grandes que les costaba mantenerlas. Era una época en la que se pasaba mal fueran dos o fueran cinco en la casa, aunque siendo cinco se pasaba un poco pero. Donde caben dos caben tres, y donde caben tres caben cuatro. Siempre se hacía hueco para uno más y se repartía un poco menos a cada uno. No había para lujos, pero es que comprar ropa nueva cada año era un lujo. 

Hemos cambiado mucho en dos generaciones. Nosotros nos pensamos muchísimo dejar entrar a un tercero en nuestra casa porque hemos convertido los lujos de antes en necesidades de hoy, y comprar ropa nueva o el último aparato electrónico es una prioridad. En parte es porque somos niños grandes, ya que nuestros abuelos dejaron la niñez en trabajos duros y nosotros nos hacemos adultos sin haber trabajado. No tenemos que renunciar a nuestra comodidad, no se trata de eso, pero si antes las familias eran siempre capaces de hacer un hueco para uno más, ¿por qué no vamos a ser capaces nosotros, teniendo muchas más facilidades? Nuestros abuelos tenían que luchar por poner un plato sobre la mesa, mientras que nosotros eso lo tenemos garantizado y nuestra lucha es comprar más o menos ropa. Esos abuelos salieron adelante, nuestros padres salieron adelante, y nosotros saldremos. Sin renunciar a todo lo que hemos conseguido y siendo conscientes de lo que hacemos ahora es mucho más fácil hacer hueco para uno más, o debería serlo, así que si decidimos tener un hijo, o tener otro hijo, la decisión no debe depender de si vamos a poder darle todo lo que necesita, porque está claro que si podremos. La vida, como el futbolín, es más divertida dejando que juegue uno más.



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