Hacer una foto es decidir qué queremos que salga en esa foto de todo el mundo que nos rodea. No es una tarea fácil, al menos para mi, porque hay que decidir qué sale en la foto y qué queda fuera, y lo que queda fuera es muchísimo más de que lo que cabe dentro. Eso no significa que al hacerla nos estemos equivocando, porque podemos hacer fotos de cualquier cosa que nos rodea y que el resultado sea bueno. La imagen puede ser buena técnicamente, o aunque no lo sea podemos haber inmortalizado un momento importante que nos servirá de recuerdo toda la vida, pero en ambas situaciones pienso muchas veces en la foto que no he hecho, más que en la que he hecho. Es inevitable pensar en que siempre podríamos haber hecho algo mejor, y buscar los fallos en el trabajo nos permiten no cometerlos en el futuro. Miro imágenes de hace menos de año y encuentro cosas que no me gustan o que hoy haría de forma diferente, en parte porque voy aprendiendo cosas nuevas cada día, en parte porque dos días distintos hacemos cosas distintas dependiendo de muchos factores, como el tiempo, la luz o nuestro estado de ánimo. En cuando a la memoria pasa que con el tiempo tendemos a recordar sólo las cosas que revivimos, bien en conversaciones compartidas con las mismas personas que compartimos el momento recordado, bien con fotografías, y terminamos olvidando todo lo que queda fuera de las conversaciones o de lo límites de la foto. Creo que a todos nos ha pasado encontrar una foto que no sabíamos que existía de un momento importante que sí recordábamos, y de pronto reencontrar en nuestros recuerdos cosas olvidadas, como objetos o personas, porque nuestra memoria las había apartado en favor de las que refrescábamos a menudo. Esto también ha cambiado mucho en los últimos quince años. Antes nuestros recuerdos se reducían a las veinticuatro o treinta y seis tomas que tenían los carretes, mientras que ahora no tenemos que ser tan selectivos al tener tarjetas de memoria para miles de ellas. Aun así hacer una foto sigue siendo decidir qué queremos recordar, sigue siendo enmarcar lo que consideramos importante y lo que no lo es tanto. Así que al hacer la próxima foto, después de mirar qué es lo que ha quedado dentro, mirad alrededor para ver lo que ha quedado fuera, porque todo eso puede que también quede fuera de vuestro recuerdo.

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