jueves, 24 de abril de 2014

De familias y casas 15/04/14

Viendo algunas casas antiguas uno puede escribir la historia de una familia, o al menos puede novelarla, como me gusta hacer a mi. A veces hay suerte y se pueden diferenciar bien las reformas, las ampliaciones y las segregaciones y observando un poco se pueden intuir la antigüedad y el por qué de los cambios. Si ves dos puertas seguidas, con ventanas de igual tamaño y a igual altura, que comparten tejado pero tienen un zócalo con distintos azulejos en la fachada, puedes imaginar una herencia y dos hermanos. Si ves un baño al otro lado del patio, puedes pensar cómo sería antes de que existiera. Cuando hay una habitación subiendo un escalón, metida en casa del vecino pero con puertas sólo desde ésta, puedes ver a un nuevo hijo que ya no cabía y a unos vecinos a los que les sobraban metros. Cuando encuentras pequeños tejaditos pegados unos a otros, con diferentes tejas y a diferentes aguas, sabes que cada uno marca la llegada de un nuevo hijo, y fue familia numerosa. Y si al subir a la planta primera estás encima de la casa del vecino de la derecha, mientras que la primera planta del vecino está sobre tu planta baja, y al subir a la planta segunda te sitúas sobre la planta primera del vecino de atrás, empiezas a preguntarte si hay una forma más complicada de ir cediendo espacio a los hijos que se casan, y en cómo serían las cenas de Navidad.

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