Cuando al menos puedes identificar cada contenedor, todo es más fácil, ya no dependes de la suerte para acertar en el correcto. Como decía ayer no es fácil reciclar. Si uno hace el esfuerzo de guardar el espacio en casa para varios tipos de residuos, que es como llamamos ahora a la basura, y se preocupa de ver qué va en cada cubo, agradece que al llegar a los contenedores todos estén perfectamente diferenciados. En los alrededores de mi casa hay tres grupos de contenedores, todos muy modernos y discretos. Son de estos enterrados que tenemos ahora y que me parecen un avance porque mantienen la calle más limpia y con menos olores. Pero no todo puede ser tan bonito. En unos, los de la foto de ayer, los contenedores no tienen identificación desde hace semanas, así que acertar es como ir a echar la lotería al quiosco del Rorro, que está al lado. En los segundos, los contenedores de envases llevan más semanas aún cerrados, por lo que hay gente que se enfada y después de separar los envases tira la bolsa donde no corresponde, o si se sienten muy hermanados con la naturaleza ese día continúan su paseo hasta los terceros, que como consecuencia, suelen estar llenos. También hay quien pasa de todo y no recicla y hay quien deja las bolsas junto al contenedor aunque no esté lleno, porque llevan bolsas muy grandes y no se paran a ir echando las cosas poco a poco, porque muchos no necesitan excusas para hacer las cosas mal, así que será mejor no dar excusas a la gente y facilitarles las cosas lo máximo posible, porque reciclar a veces es una lotería, pero siempre es un acierto.
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