Tengo muchas esperanzas puestas en la cocina moderna. Las tengo porque veo que las cocinas de los grandes restaurantes se parecen cada vez más a un laboratorio, y eso es lo que necesitamos. Nuestro cuerpo ha evolucionado en épocas en las que era difícil encontrar comida, y se ha acostumbrado a reconocer como más apetecibles los alimentos más calóricos, como los ricos en grasas y azúcares, por eso nos gustan mucho las pizzas y poco las acelgas. Ahora que la comida no es un problema ha llegado el momento de que en los laboratorios hagan tartas con apariencia de chocolate, sabor a chocolate, pero hechas exclusivamente de espinacas, con todas las propiedades positivas de las verduras y el sabor de los postres. Eso sí que será cocina moderna.
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