La espera es larga cuando uno tiene prisa y corta cuando no está preparado, aunque tiene una duración estimada de nueve meses. Tenemos esa facilidad para no adaptarnos a las esperas, y siempre desesperaremos mientras esperamos, por una cosa o por la contraria, sobre todo en un caso como éste. La espera es un momento fascinante que se llena de miedos que jamás pensamos que tendríamos y de nervios por ver a alguien a quien amamos sin conocer. La espera se ocupa con planes y deseos, con sueños y esperanzas en un futuro que ya no será el tuyo, será el que esperas para quien esperas. La espera se detiene en momentos en los que se te para el corazón y acelera cuando menos te lo esperas. La espera se pasa aprendiendo, a aguantar las lágrimas por los mismos miedos que un día tuvieron por ti, a no aguantar las lágrimas al escuchar un acelerado corazón tan pequeño que no sale en los mapas, a sonreír al ver unas manos en blanco y negro que se tapan la cara con vergüenza, a temblar cuando te hacen temblar desde el otro lado del ombligo, a comprender a quien lleva el reloj dentro que es quien mas sufre y mas disfruta de la espera. Nuestra espera se llama Marta y quiere hacernos esperar solo noventa días mas, pero estaremos preparados.
Marta tendrá un gran padre, eso es lo que yo espero. Un padre paciente que le enseñará a pensar, a creer, a sonreir, a aprehender, a luchar, a amar...
ResponderEliminarYo también lo espero. Muchas gracias!
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