Hay mucha gente que no tiene vacaciones porque ni si quiera tiene trabajo. Otros tienen las vacaciones repartidas a lo largo de todo el año, pero en España sigue existiendo un gran número de trabajadores para los que agosto supone descanso, y por tanto septiembre la vuelta a la normalidad. Este año además, el cambio de mes ha venido acompañado de tormentas y bajada de temperaturas, así que la vuelta al trabajo tiene todo lo necesario para que mañana se llenen los telediarios de entrevistados depresivos y psicólogos dando consejos. La imagen que tienen por delante esos recién incorporados al trabajo de lo que para ellos es la normalidad, es en muchos casos la de un largo camino que recorrer hasta el treinta y uno de julio del próximo año. Un camino lleno de obstáculos que al ser conocido es mas deprimente aún. A falta de que un billete de lotería nos cambie las piedras del camino por billetes de quinientos, al menos debemos intentar pensar que trabajar es lo que nos permite disfrutar mas tarde, que no podríamos hablar de tiempo libre si no tuvieramos tiempo ocupado, y sobre todo que la alternativa mas realista al trabajo no es la lotería sino el paro.
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