Durante los años de burbuja inmobiliaria todos estábamos locos por comprar una vivienda. El precio subía un 10 o un 15% al año y los bancos prestaban dinero a bajo interés a cualquiera. Era un negocio redondo.
Todos teníamos trabajo y con tal revalorización de las casas pensábamos que lo peor que nos podía pasar en caso de no poder pagar la hipoteca era vender la casa y sacar beneficios. Los bancos pensaban lo mismo. Pero llegó 2007 y todo cambió, el empleo empezó a caer, teníamos en construcción viviendas para media Europa y los tipos de interés subían sin compasión, y el sueño se volvió pesadilla. Nos encontramos con cientos de miles de viviendas sin vender y cientos de miles de desempleados que no podían pagar y los precios se desplomaron. Y hasta hoy, que solo hemos cambiado para empeorar.
En lugares turísticos como la Costa del Sol los extranjeros no fueron excepción, y muchos salieron corriendo en cuanto pudieron, especialmente muchos ingleses. Entre 2005 y 2009 el cambio euro/libra pasó de 0,70 libras por euro a casi 0,95, lo que supuso que su vida en España se encareció un 35% solo por eso. En el mismo periodo el Euribor (tipo de interés hipotecario) pasó de un 2,5% a un 5%, lo que sumado a lo anterior les supuso pagar por sus hipotecas el doble en cuatro años. Sus altos sueldos ingleses dejaron de serlo tanto y muchos desaparecieron sin dejar rastro dejando sus hipotecas sin pagar. La Unión Europea todavía no llega a controlar estas huidas, y los bancos desistieron de buscarles y reclamarles sus deudas. Los españoles no lo hemos tenido tan fácil con los bancos españoles porque nosotros no podemos huir, pero no por eso culpo a los ingleses, ¿quién no habría hecho lo mismo en su situación?
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